Una de las actividades más significativas de las celebraciones vietnamitas del Tet es el concurso de cocina de arroz. Se celebra un concurso de cocina de arroz para animar a las mujeres a asumir una mayor responsabilidad en sus labores tradicionales.
Durante las fiestas del Tet, varios pueblos del norte y el centro de Vietnam celebran concursos de cocina de arroz que pueden parecer sencillos, pero siguen reglas estrictas y complejas. Las participantes cocinan al aire libre, a bordo de una barca de bambú que flota en el estanque del pueblo. Está prohibido utilizar carbón, el combustible habitual. En su lugar, cada concursante recibe un poco de caña de azúcar seca, que arde con dificultad. El desafío aumenta cuando hace viento y llueve. Cada participante debe colocar su olla de arroz exactamente en el lugar adecuado para aprovechar el viento y evitar que el fuego se apague.
La competición comienza exactamente al amanecer. Cientos de barcas se amarran a lo largo de la orilla del estanque, ya que pueden participar hasta 200 mujeres jóvenes. Tras una salva de redobles de tambor, las concursantes suben a sus barcas con trípodes de cocina, ollas para el arroz, paja húmeda y combustible. Reman hasta el centro del estanque, encienden el fuego y lavan el arroz.
Suena una segunda salva de redobles de tambor, rematada por tres golpes finales, y comienza la competición. La cocción puede hacerse utilizando una olla tras otra o todas las ollas al mismo tiempo. La barca, pequeña y ligera, se balancea con cada movimiento de la concursante; mantenerla estable mientras cocina es casi una acrobacia de circo. Gana quien termina primero, aunque la calidad también cuenta. Personas de muchos pueblos observan desde la orilla del estanque. Las madres que han preparado a sus hijas durante meses esperan impacientes los resultados de sus esfuerzos. Otras mujeres aprovechan la ocasión para buscar futuras nueras que sean buenas cocineras y sepan afrontar las dificultades con serenidad.
El concurso para los niños no es menos exigente. Cada niño debe estar preparado con todo lo necesario —arroz, agua, cerillas y leña— en una barca ligera amarrada a la orilla del estanque. Cuando recibe la señal, rema con las manos hasta la orilla opuesta, donde hay una fila de ollas colocadas sobre trípodes. Debe permanecer en su barca, ya sin amarrar, mientras cocina el arroz en la orilla. El más mínimo desequilibrio puede hacer que caiga al agua.
El arroz terminado debe cumplir criterios específicos de sabor y consistencia.
